El libro de los ejercicios internos 07

El libro de los ejercicios internos 07

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Doctor STEPHEN T. CHANG

EL LIBRO DE LOS EJERCICIOS INTERNOS

Parte 7ª

LAS MEDITACIONES y LA RESPIRACIÓN TAOÍSTA

Además de los ejercicios físicos y culturales, los anti­guos taoístas descubrieron métodos indiscutibles de medita­ción y de respiración tales como la Meditación Meridiana y los ejercicios de respiración que purifica al cerebro; utiliza­ron estos métodos para aumentar la energía en el cuerpo, para asegurar la circulación libre y constante de la energía a lo largo de los meridianos, y para facilitar un medio de observación para los estados de debilidad y enfermedades in­ternas. También descubrieron ejercicios prácticos de medi­tación tales como la “Contemplación del Sol” y el de “Contemplación de la Estre­lla Polar”, que utilizaban concentrando la energía en una dirección dada, hacia una meta específica tal como un nuevo trabajo o la seguridad económica o bien para cultivar la paz del espíritu.

Los Taoístas perfeccionaron también meditaciones y técnicas de respiración relativas a la transmutación del flujo de energía generatriz. En lugar de liberarla para servir a la procreación o desperdiciarla, se la retiene en el cuerno, para purificarla y luego transmutarla en vitalidad positiva, restablecien­do en nosotros el espíritu original que existía antes de nuestro nacimiento, y que existe ahora en nosotros alrede­dor nuestro. Estas técnicas, llamadas: Respiración Inmortal, El Pequeño Círculo Celeste y el Gran Círculo Celeste son una serie de métodos exhaustivos cuyo objetivo, para el que las practica, es crear en él (o ella) una transformación alqui­mista para llevarlo a un estado final de realización de sí mismo y de inmortalidad.

En este capítulo incluimos cuatro de estas técnicas de base. Remitirnos al estudiante formal al libro de Ku K’Uan Lu “El yoga taoísta. Alquimia e Inmortalidad” para un estudio más profundo de la  Respiración Inmortal.

Los ejercicios taoístas, que comprenden las técnicas físicas, meditativas, contemplativas y de Respiración In­mortal tienen por objeto la unificación de la mente y del cuerpo con la plenitud ulterior del hombre hasta su estado natural de iluminación y de inmortalidad. El primer grado en los Ejercicios Internos anima a aquel que los practica a hacer algo, a emprender una acción, ya sea a través de una tarea específicamente física, visual o de concentración. Sin embargo, el objetivo de los antiguos Taoístas era permitir a cada hombre ir más allá de la acción hasta el Tao, o el estado de no ligarse a acción alguna. La práctica de la respiración y de los aspectos meditativos de los Ejercicios Internos conduce a la realización de este segundo grado -el de la no acción.

Se piensa que la realización del Tao se hace en tres fases.

  1. La primera fase es el estado de la acción individual llamada cu-wei (signos chinos). Comprendiendo que en cada acción existe  la no acción y que en cada estado de no acción existe la acción.
    1. Llegamos al segundo grado de comprensión llamado en signo wu-wei (signos chinos), lo que literalmente significa, no acción… acción pero en la no acción. Sin em­bargo, para que la entrada en el Tao pueda producirse se debe trascender el Yo individual, el ego, y entrar en el tercer catado.
    1. El tercer estado de acción natural llamado wu-bu-wei (signos chinos) en donde el actuar y el no actuar se producen simultáneamente en un estado más allá del yo. En esta fase se trascien­de incluso el Tao tal como lo conocemos a creemos cono­cerlo –la descripción que tenemos del mundo o la manera que tenemos de pensar en lo que sea, nunca es el hecho real en su totalidad.

El Tao que puede ser expresado no es el Tao eterno.

El nombre que puede ser nombrado no es el nombre eterno.

Lo que no tiene nombre es el comienzo del Cielo y de la Tierra.

A quien se nombra es la madre de las mil cosas.

Para siempre sin deseo, se puede ver el misterio

Para siempre deseoso, se pueden ver las manifestaciones.

Estos dos proceden de la misma fuente, pero en su nombre;

Esto aparece como oscuridad.

Oscuridad en la oscuridad.

Puerta de todos los misterios.

      Tao-Teh- Ching I

En realidad estas tres frases son inseparables. Las pode­mos representar como las tres partes de una moneda, las dos caras y el contorno. Al practicar los Ejercicios Internos, el hombre se prepara para esta transformación final que se produce en un estado más allá del tiempo y del espacio, en el cual cada hombre concibe claramente su verdadero lugar en el universo.

En la búsqueda del saber, se aprende algo cada día.

En la búsqueda del Tao, se abandona algo cada día.

Se hace cada vez menos.

Hasta alcanzar la inacción.

Cuando nada está hecho, nada queda incompleto.

El mundo es gobernado dejando libre curso de la naturaleza.

No puede ser gobernado interviniendo.

      Tao-Teh-Ching XLVIII

LA MEDITACIÓN MERIDIANA

Utilizando las vías de la energía que existen en el cuer­po, la Meditación Meridiana permite a quien la practique volver la mirada hacia el interior de su propio cuerpo y des­cubrir los estados de debilidad como si ella (o él) los viera claramente con los ojos. Cuando adquiera experiencia en esta disciplina, nadie estará mejor preparado que usted para hacer el diagnóstico de su propio estado de salud física.

Las máquinas y las técnicas de análisis de nuestra épo­ca (rayos X, análisis de sangre, análisis de orina, etc.) son útiles para el diagnóstico de ciertas enfermedades pero exis­ten muchas insuficiencias que éstas son incapaces de descu­brir, tales como los problemas de nervios y de energía que imperceptiblemente debilitan los órganos y los tejidos, y conducen luego a complicaciones de orden médico. La debi­lidad “es” el primer paso hacia la enfermedad. Si no tene­mos ninguna insuficiencia nos será imposible contraer una enfermedad seria. Gracias a la técnica de la Meditación Meri­diana, podemos penetrar en nuestros propios canales de energía y aliviarnos nosotros mismos. Luego cuando descu­brimos un problema tal como un bloqueo de energía, pode­mos utilizar las diferentes maneras disponibles para curar, tales come los Ejercicios Interiores, las plantas, la acupuntu­ra, la meditación y, sólo cuando es preciso, la cirugía.

Muchas veces se puede utilizar la Meditación Meridiana para descubrir el origen de una insuficiencia localizada en un principio en otro punto del cuerpo.

Un ejemplo típico me  lo demostró: durante un cierto tiempo fui atormentado por una tos seca y rebelde que irritaba las mucosas de la gar­ganta lo que me hacía mal cuando hablaba. Al comienzo creí que eso provenía de los pulmones y tomé las plantas convenientes para tratar lo que yo creía que era el origen de mis molestias. Cuando vi que la irritación no pasaba, su­puse que la causa estaba en otra parte. Practicando la Medi­tación Meridiana, constaté que el origen del problema no estaba en los pulmones sino en mí corazón, el órgano que sostiene a los pulmones. Una vez que utilicé otra clase de plantas para tratar al corazón, la tos comenzó a disminuir al otro día.

También se puede practicar la Meditación Meri­diana como técnica preventiva. Esta da un método para descubrir los estados de debilidad antes de que se transformen en enfermedades serias. Por ejemplo, lleva mucho tiem­po para que el cáncer se manifieste en su forma exterior. La observación interior que se adquiere por la Meditación Meri­diana permite obstaculizarlo desde el principio. De ese modo este método de autodiagnóstico ayuda a un individuo a ver todos los indicios antes que una enfermedad gane a su cuerpo.

También la Meditación Meridiana es un sistema de curación de uno mismo. Meditando en los puntos localiza­dos al interior del cuerpo donde la energía está bloqueada, es posible restablecer una libre corriente de energía en ese punto. También podemos enseñar a los otros a curarse. Nuestro cuerpo es un microcosmo del universo. Compren­diendo este sistema limitado e intimando con él, podemos conocer el macrocosmo universal fuera de nosotros mismos. Una vez que tengamos la capacidad para viajar libremente a través de la red de energía en el interior de nuestro propio cuerpo, también podremos viajar en la red de energía en el exterior de nuestro cuerpo, y así, si es nuestro deseo, viajar allí donde se encuentra otra persona aún si está muy lejos.

“La energía no está limitada por el espacio o el tiem­po”. Comprendiendo nuestros propios modelos de movi­miento de la energía podemos, en caso de urgencia, enviar nuestra energía para ayudar a alguien a curarse.

La Meditación Meridiana es utilizada corno método, de desarrollo a la vez físico y espiritual desde hace millo­nes de años. Se supone que el filósofo y sabio venerado Lao-Tzeu (o Lao Tsé), vivió de 160 a 500 años. Practicó fielmente la Meditación Meridiana y la recomendó firmemente a sus discípulos. Su dominio puede llevar de seis meses a diez años, pero vale la pena dedicar el tiempo y ser constante para aprender este método de observación interior.

La Meditación Meridiana se aprende en tres fases:

  1. El Masaje de la Vuelta al Mundo.
  2. Se utiliza su imagi­nación.
  3. Se siente la energía que circula.

El “Masaje de la Vuelta al Mundo” estimula la energía a lo largo de todos los meridianos principales, afectando por esto, al mismo tiempo, la energía en todas las zonas adya­centes a los meridianos. La aplicación de esta técnica le permitirá conocer simultáneamente las vías de los princi­pales meridianos -lo que es una necesidad absoluta para el que quiere triunfar- y comprobar íntimamente los efectos extraordinarios de este método de simple masaje.

Con el pulgar o bien con la punta del índice o del dedo mayor, masajee suavemente los principales meri­dianas en toda su extensión en el sentido de la corriente de energía. Se recomienda masajear los meridianos en el orden indicado en el croquis y no al azar. La razón es evi­dente; el objetivo del Masaje Meridiano es estimular y crear un círculo ininterrumpido de la energía que circula en el cuerpo, y eso sólo puede obtenerse masajeando los meri­dianos en el orden indicado. Se puede utilizar aceite de bebé, lociones para masaje, jugo de jengibre, etc., para lubricar la superficie de la piel, aunque no es necesario para aplicar la técnica con éxito. (Ver diagramas al final)

Una vez completamente familiarizado con las vías se­guidas por los doce meridianos principales y con la corriente de energía en el interior del cuerpo que resulta del masaje precedente, puede utilizar la imaginación para seguir la energía a lo largo de los meridianos. Primero lo correcto es encontrar una posición cómoda, acostado o sentado. Es pre­ferible sentarse en un almohadón mullido; mantenga la es­palda bien derecha para que el coxis y la columna vertebral estén alineados a la altura del pecho. Sin embargo, los hom­bros y la espalda deben estar relajados, para que los hom­bros toquen automáticamente su posición natural, ligera­mente hacia adelante. Eso permite una expansión máxima de los pulmones. Coloque las manos sobre las piernas, los pulgares flexionados en el interior de las palmas. Haga el vacío en su mente y fije su atención en el meridiano del pulmón. Posiblemente querrá seguir con los dedos el tra­yecto del meridiano del pulmón, como en el Masaje Meri­diano, prestando una atención muy particular a la sensa­ción subjetiva que resulta de este paso. Luego mantenga las manos sobre las piernas y utilice su imaginación para seguir las vías de los meridianos tales como las ha estudia­do. Imagine que una corriente de energía desciende en su brazo a lo largo del meridiano del pulmón. Repita este paso para el meridiano del intestino grueso luego los meridianos siguientes en el orden apropiado. Luego de algunas sesiones empiece a percibir la corriente de energía a lo largo de los meridianos.

Más tarde, estas dos primeras técnicas permitirán al que las practique seguir incluso las mínimas fluctuaciones de la energía en el circuito de los meridianos. Al fin podrá dirigir voluntariamente la corriente de energía a lo largo de cual­quier meridiano. El ser conciente de la circulación de la energía en el cuerpo permitirá mantener el equilibrio de la energía en cualquier circunstancia. La enfermedad sólo puede habitar un cuerpo si la corriente de energía es pertur­bada a lo largo de los meridianos. Al principio del entrena­miento, y de cuando en cuando, usted descubrirá un bloqueo de la energía allí donde será difícil seguir la energía en un meridiano particular. Por ejemplo, puede sentir que la corriente de energía desciende a lo largo del brazo en el meri­diano del pulmón, pero es posible que se detenga cuando usted llegue al codo. Usted sabrá pues que tiene un bloqueo cualquiera. Vuelva a comenzar en la parte superior del brazo y siga la corriente. Si nuevamente se bloquea, intente hasta sentir que la corriente de energía circula libremente. Eso puede exigirle varios intentos, o incluso puede llevarle sema­nas para atravesar esa zona. Sin embargo, cuando sienta verdaderamente que la energía circula regular y libremente, sabrá que efectivamente previno o curó una insuficiencia o una enfermedad en su cuerpo. Si luego de varios intentos la energía no circula bien durante una sesión, pase a los otros meridianos. Después, ya sea cuando termine, ya sea en otra sesión, usted puede volver al lugar donde la energía está bloqueada.

Preste siempre atención en lo que hace. Si la mente se dispersa, vuelva a comenzar desde el principio. Tenga pa­ciencia y no trate de acelerar el proceso. Primero piense en la dirección que toma la energía y no interrumpa el curso de su pensamiento. Con el tiempo, llegará a sentir la corriente de energía. Pero debemos aprender a dirigirnos al mundo interior antes de aprender a dirigirnos al universo. Practicando de este modo la meditación, aprenderá a unificar la mente y el cuerpo en su microcosmo personal. Tendrá en­tonces posibilidad de “conocer” el macrocosmo universal que se extiende más allá de sus límites físicos aparentes. La mente, el microcosmo y el macrocosmo se unificarán, haciendo incomprensible el proverbio ‘‘Soy lo que soy”.